Los partos prematuros son un problema sanitario y económico
El mundo de la obstetricia está inmerso en la búsqueda urgente de una solución para uno de los problemas que más repercute en el desarrollo y bienestar del bebé –y, por tanto, también de la familia– y en las maltrechas arcas de la sanidad. Se trata de reducir el número de partos prematuros (nacimientos entre la semana 24 y 37 de gestación), cuya cifra se ha incrementado en el mundo desarrollado de manera alarmante. Este aumento, señalan los expertos, tiene mucho que ver con el retraso en la edad de la maternidad en la última década y el incremento del número de partos múltiples a consecuencia de los tratamientos de fertilidad.
Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), el número de partos prematuros alcanza ya en España el 10% (7,9% en el caso de Catalunya), siendo la prematuridad la primera causa de muerte infantil en el primer mes de vida. Se calcula que en este grupo de nacidos se concentra el 68% de toda la mortalidad fetal y el 70% de la mortalidad precoz. Además, los prematuros tienen diez veces más probabilidades de padecer una minusvalía y tienen el 95% de probabilidades de ingresar al menos en dos ocasiones durante el primer año de vida.
Todo esto tiene un elevado coste económico difícil de cuantificar. De hecho, los datos que se manejan y que se utilizan para mostrar la envergadura de este problema son los aportados por el departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos, correspondientes a 1998. Estos cifran en 24.776 euros el coste de la estancia de un prematuro con problemas mayores y en 90.975 euros, los de un prematuro extremo, frente a los 900 de un recién nacido a término y sano. Y es que, señalan, los ginecólogos, los partos prematuros son un problema social, sanitario y económico de primer orden, tal y como analizaron hace quince días en Málaga durante el V Simposium de Obstetricia.
El doctor Luis Cabero, jefe de servicio de Obstetricia y Ginecología del hospital Vall d'Hebron, puntualiza que el problema reside sobre todo en aquellos considerados gran prematuros (nacidos antes de la semana 32), que suponen entre el 1,7 y 1,8% del total de nacimientos en España, porcentaje muy similar al de otros países europeos. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), de los 34.274 partos prematuros que se registraron en el año 2009 (sobre un total de casi medio millón de partos), 4.074 fueron antes de la semana 32 de gestación.
De ahí el esfuerzo de los investigadores para conseguir reducir la tasa de prematuros. "Es un objetivo prioritario", señala la doctora María de la Calle, de la unidad de Tocología de Alto Riesgo del hospital La Paz de Madrid, uno de los escasos hospitales españoles que cuenta con una unidad de estas características. Un 10% de los partos que se atienden en este hospital no alcanza la semana 37.
La doctora De la Calle se encarga específicamente de los embarazos múltiples, considerados siempre de alto riesgo y que en el 65% de los casos no llegan a término, esto es, a la aludida semana 37. "El ser humano está preparado para tener hijos de uno en uno. Tener más es salirse de la normalidad y lleva aparejado una serie de riegos", señala la doctora De la Calle. Entre los riesgos para la mujer, apunta a la anemia, diabetes gestacional, preclamsia (la suma de hipertensión, edemas y proteínas en la orina) o hipertensión. Estos riesgos se incrementan con el aumento de la edad de la madre, factor que ha revolucionado el mundo de la obstetricia en los últimos años. "Una mujer que supera los 35 tiene más probabilidades de tener gemelos de forma natural y esto implica un embarazo de aún de mayor riesgo que si el embarazo gemelar se produce en una mujer de 25", explica la doctora De la Calle, quien señala que una buena parte de los embarazos múltiples se producen en mujeres que han recurrido a técnicas de reproducción asistida. Una buena parte de ellas también son "mayores".
La manera de combatir los partos prematuros, explica el doctor Cabero, también director del comité de Educación, Entrenamiento y Capacitación de la Federación de Ginecología y Obstetricia (FIGO), pivota sobre tres momentos. Antes del embarazo, los esfuerzos tienen que ir dirigidos a que la futura madre adecue sus hábitos (abandono del tabaco, alcohol y drogas ilegales), así como controle enfermedades que propician que los embarazos no lleguen a término como la obesidad, la hipertensión o la diabetes.
En cuanto a los tratamiento de fertilidad, aboga por "la transferencia máxima de dos embriones, lo que limitará la prematuridad por gestación múltiple". Y, aunque se trata de una decisión personal, los especialistas llaman la atención sobre la necesidad de preconizar que se den más embarazos entre mujeres de menos de 35 años (la edad media del primer hijo supera ya los 31 años).
Durante el embarazo, resulta fundamental el control sanitario para evitar infecciones vaginales, diabetes descontrolada y sobre todo, gracias a marcadores como el control del cérvix con ultrasonidos detectar a mujeres con riesgo de parto prematuro. Y aplicar medidas eficaces en el retraso del parto, como es el caso del pesario (dispositivo de plástico que se coloca dentro de su vagina para ayudar a dar soporte a su útero) y progesterona por vía vaginal, que en muchos casos consigue retrasar el nacimiento de la semana 30 semana a la 35 o 36.
Sin embargo, estas medidas para retrasar el momento del alumbramiento no son eficaces en el caso de los embarazos múltiples. Aunque no hay motivos para la desesperanza, indica la doctora De la Calle. Esta ginecóloga colabora con el hospital Vall d'Hebrón en un proyecto para evitar la prematuridad en las gestaciones múltiples que a día de hoy está dando frutos satisfactorios.
El novedoso sistema trata de la colocación de un pesario de silicona cervical que modifica el ángulo del cuello del útero con respecto al cuerpo del mismo, consiguiendo así alargar el cuello y retrasando el parto. "El resultado es asombroso", indica satisfecha esta ginecóloga madrileña.
El coste de este pesario no supera los 40 euros. El éxito de esta medida, aplicable a todas las mujeres con riesgo a un embarazo prematuro, supondría un gran alivio para las arcas sanitarias tanto en este momento, como en el futuro ya que se calcula que si la mujer no adelanta la edad de la maternidad, el porcentaje de partos prematuros seguirán aumentando (en Estados Unidos ya supera el 15%).
Además, reduciría los graves problemas físicos, psíquicos y sociales que conlleva el nacimiento de bebés con un bajo desarrollo. Los pediatras insisten en el gran estrés y angustia que la prematuridad supone para las familias.


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