Sigue a babiboom en facebook Sigue a babiboom en Twitter Sigue a babiboom en Tuenti Sigue el canal de babiboomtv en Youtube Sigue a babiboom a travs de nuestro canal Feed RSS

Pañales de TelaPack económico: pañales de tela

Los pañales de tela son buenos para nuestros bebés por ser más confortables y frescos. También mejoran la transpiración de la piel y reducen la incidencia de la dermatitis.

Buscar en babiboom


Búsqueda Avanzada
Artículos relacionados
Conéctate
Enlaces patrocinados
Enlaces Patrocinados:
¿Quieres poner un enlace en babiboom? ¡Ponte en contacto con nosotros!
Inicio Crianza Laura Gutman: "Averigüe si fue o no un hijo feliz y sabrá ser un padre feliz"

Laura Gutman: "Averigüe si fue o no un hijo feliz y sabrá ser un padre feliz"

Valoración de los usuarios: / 0
PobreEl mejor 
Noticias: Crianza

Nueva humanidad

La Vanguardia: Traigo de nuevo a Laura Gutman, a petición de los lectores, a La Contra con impresiones inéditas sobre la maternidad. Y ¿quién no compartiría sus objetivos? "El desafío –propone– es recuperar, de modo nuevo y creativo, los aspectos femeninos ligados a la maternidad amorosa y profunda que las mujeres hemos tenido que relegar para acceder al universo masculino. Sólo así lograremos que todo niño esté bien "maternado", bien pegado al cuerpo de su madre. Es objetivo de todos, porque de ese modo el niño llegará a ser un adulto seguro, generoso y sin temor a perder nada, ya que cuantopueda necesitar estará vibrando siempre en su interior. Esos son los individuos que la humanidad precisa".

Durante generaciones, las mujeres éramos, ante todo, madres. Esa era nuestra máxima identidad social y por ella éramos valoradas.

¿Y eso era bueno o malo?

Eso no garantizaba a los hijos ser mejor criados: más amados ni protegidos.

 

¿Y hoy ya no son madres ante todo?

Hoy se valora sobre todo el papel que representamos en la esfera de lo público. Por eso, las madres sólo sentimos que "somos" si trabajamos: si somos autónomas económicamente y realizamos nuestros intereses.

 

Tiene su lógica.

Pero entonces entramos en contradicción con la función materna, relegada al ámbito de lo privado: silenciosa e invisible. Así que tendremos que conseguir que la función materna no entre en contradicción con las demás. Pero es complicado asumir ambas.

 

Si te organizas hay tiempo para todo.

No pensemos sólo como adultos. Pongámonos en la piel del niño totalmente dependiente de los cuidados maternos: su nivel de soledad y aislamiento, si su madre no le da la atención que necesita, es inmenso.

 

Para algo están las guarderías.

Están bien para atender a los niños cuando las madres trabajan. Pero en ellas los niños no están conectados "fusionalmente" con sus cuidadoras. Y los hijos necesitan –al final del día– entrar en contacto profundo y amoroso con su madre, siempre y cuando esta sea capaz de conectar consigo misma emocionalmente y, por tanto, con el niño.

 

Además tenemos bajas maternales, subsidios, ayudas... (o al menos teníamos).

Y ayudan. Pero, cuando criamos niños, estamos muy solas. E invisibles a ojos de los demás. Por eso, nos resulta más fácil regresar al trabajo, donde somos reconocidas.

 

Y no las culpo por ello.

Ni yo. Es normal. Hemos perdido la tribu, la familia extendida, las comadres, las vecinas. Estamos encerrados en pisos acompañadas por la televisión, el móvil y el ordenador. Debemos espabilarnos para estar junto a otras mujeres y hombres que quieran acompañarnos en la rutina con nuestros niños.

 

Debe ser duro no encontrar a tu madre aunque la tengas cerca.

Dura es la vida de los niños. Y la que nosotros mismos hemos vivido siendo niños, aunque no tengamos ninguna conciencia de ello. La mayoría hemos crecido sintiendo que el mundo de los adultos estaba muy lejos de nuestro mundo emocional. Con miedos que nadie ha aplacado. Con llantos que nadie ha calmado.

 

Lo pasado, pasado está.

Pero ahora es urgente que tengamos conciencia de cual fue nuestra realidad afectiva de niños. Si contactamos con lo que realmente nos sucedió, comprenderemos por qué nos resulta tan arduo permanecer con nuestros hijos pequeños: sencillamente, porque los niños nos obligan al contacto emocional íntimo. Y eso duele, porque resuena en nuestros sufrimientos infantiles.

 

¿No es usted muy categórica?

Sí, lo soy. Después de treinta años de trabajar con cientos de familias, aparece una evidencia: cuanto más desamparados estuvimos de niños, más nos hemos construido un personaje para sobrevivir. Y no estamos dispuestos a abandonarlo.

 

Tal vez porque nos sigue protegiendo.

Pero nos hace estar más atentos de salvarnos nosotros que de salvar al niño. Ese es el motivo por el que esperamos que los niños respondan a las necesidades de los adultos, y no al revés. Es hora de comprender a nuestro niño interno para ser capaces de acercarnos a quienes son niños hoy.

 

¿No mimamos a los niños demasiado?

Hoy los compensamos con objetos de consumo, pero si cuando la criatura esperó a su madre todo el día y, cuando finalmente llega, tampoco está toda ella con el alma puesta allí, le resulta enloquecedor.

 

¿Antes era mejor?

Tendríamos que acordar a qué nos referimos cuando decimos "antes". Hace una o dos generaciones seguramente no era mejor. Somos hijos y nietos de madres reprimidas y sometidas, a nivel sexual, económico, social. Muchos de nosotros hemos sufrido las descargas maternas de tanta frustración.

 

¿Qué propone?

Que nos miremos hacia adentro. Que busquemos mecanismos para conocernos mejor, que seamos más conscientes de nuestras realidades emocionales. Y si devenimos madres, pidamos ayuda y compañía para ofrecer nuestros cuerpos y nuestros corazones abiertos a los niños pequeños.

 

¿De qué depende?

De la decisión consciente de ofrecer a nuestros hijos incluso aquello que no hemos recibido. Si descubrimos el nivel de desamparo del que provenimos, al menos sabremos con qué contamos y con qué no. En lugar de juzgar cómo deberían ser las cosas, o cómo debería portarse el niño, escuchémosle y tengamos en cuenta lo que nos quiere decir.

 

¿Cómo?

¿Cómo cortar el encadenamiento de desamparos? Con conciencia. Hay muchos sistemas de indagación personal. Yo he ido perfeccionando a lo largo de los años: la "construcción de la biografía humana" con la que intento dilucidar la distancia que hay entre lo que creo que me ha sucedido y lo que sucedió en verdad en la trama familiar.

 

Ustedes a ganar dinero con la terapia.

Le aseguro que se gasta mucho más en cosas menos necesarias.

La Vanguardia
29/08/2011
babiboom
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Carrito de la compra
babiboom
El carrito está vacío

Encuesta
¿Con que medio de transporte llevas a los niños al colegio?
 
Quién está conectado
Tenemos 52 invitados conectado
Marsupi Olive L
66,55€
Gel de Salvia
7,69€
Caja PlayMais Mediana
6,20€
Bola musical en Plata con el Mapa del Mundo
21,00€
Vaso ergonómico Azul
13,50€
Cuna colecho sidecar: modelo Fire
305,72€
Bola musical en Blanco Garigoleada
21,00€
Caja de herramientas
28,00€
Juguete para morder Chan
14,87€
Casita de Muñecas con muebles
28,00€
Tortuga Planetario en Azul
39,90€
Braguita de aprendizaje
22,56€
Babero pañuelo en negro
7,95€
Cojín de lactancia grande
46,90€
Tonga Arco Iris
40,91€
Cuna colecho sidecar: modelo Water
305,72€
GoGirl rosa
12,20€
Babero pañuelo en verde
7,95€
Entre tu pediatra y tú
19,48€
Marsupi Olive XXL
66,55€
Ergobaby Sport Negra
109,90€
Pañales biodegradables
25,64€
Manduca en turquesa
119,00€
Bola musical Lila con Flor de Nácar
21,00€
Bicicleta sin pedales
101,00€

 


formaspago.png